La soja es una fuente importante de nutrientes y uno de los productos alimenticios más versátiles. Muy conocida ya en la antigua China, los primeros registros escritos datan de hace más de 4000 años. La soja se extendió desde China al resto del Oriente por medio de los comerciantes que llevaban semillas de soja en sus viajes por mar, aunque se mantuvo desconocida en occidente hasta el siglo XX. Fue ya en el año 1920 cuando los granjeros de los EE.UU. empezaron a cultivar por primera vez la soja a escala comercial, destinada principalmente para la alimentación del ganado.
Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los aceites comestibles y las fuentes tradicionales de proteínas empezaron a escasear, la soja empezó a cobrar importancia en la alimentación humana. Hoy en día, la soja es uno de los principales cultivos del mundo. Aunque se cultiva en 47 países, y es especialmente importante en Latinoamérica y China, es en los Estados Unidos donde se cultiva más soja que en ningún otro lugar del mundo.
La soja es una excelente fuente de proteínas de alta digestibilidad (92-100%) y con una calidad equivalente a las proteínas animales. La proteína de la soja contiene todos los aminoácidos esenciales y aunque es relativamente baja en metionina, es una buena fuente de lisina. Es adecuada para niños y adultos y proporciona una fuente alternativa de proteínas para quienes son alérgicos a ciertos alimentos como la lecha de vaca y los huevos.
|